Tener una espina clavada más de 10 años es doloroso… ese era mi caso, cuando estuve de Erasmus en Holanda dí de bruces con la inteligencia articicial. Tuve la suerte de contar con profesores y compañeros magníficos, pero al volver a Valencia no tuve ocasión de continuar.

Ahora, a mis 36, catorce años después de volver de Amsterdam, me toca ponerme las pilas y estudiar mucho. Empieza mi nuevo reto: la primera fase acabar el máster oficial de inteligiencia artificial en Unir. La segunda fase, más ambiciosa, ir a por el doctorado.