Pequeño juego antes de empezar:

  • Pásame un kleenex.
  • Dame un danone
  • No puedes usar tipp-ex.
  • Me gustan los chupachups de cocacola.

4 frases y cinco nombres comerciales, con más o menos tino, pero sirven para ilustrar que algunas marcas superan al concepto.

Con la agilidad me pasa un poco igual. Vamos a ello, igual te abro los ojos.

El manifiesto ágil se escribió en 2001 partiendo de diversas experiencias de proyectos de software exitosos. De hecho estuvo a punto de llamarse Adaptive software development, pero uno de los firmantes ya tenía un libro llamado así, de 1999.

Volvamos al tema de las marcas comerciales, Scrum se considera usado por más del 50% de la comunidad que dice usar frameworks ágiles. Esto lo convierte en un standard de facto, según el informe de “State of agile”, y esto ha sido así durante los últimos informes.

Hay algo raro en el gráfico… State of Agile 13, Diciembre 2018.

Sin embargo Scrum es un framework escrito también antes del manifiesto ágil. Las primeras referencias a Scrum aparecen en 1986 por primera vez, referidos a desarrollo de productos. Ya en los 90 aparece de forma más cercana a la actual, esto es unos 10 años antes del manifiesto ágil.

Desde entonces ha sufrido revisiones, sí, pero con el mismo alcance y objeto. Aunque en la última revisión aparece mencionado en que ámbitos se puede usar/aplicar.

Por ejemplo ya no existe el compromiso del equipo, sino una previsión (revisión de 2010). Las últimas por ejemplo han refinado el rol del Scrum máster.

Otros métodos como el de David Anderson, son publicados en su libro de referencia (Blue book) en 2010, 9 años después del manifiesto ágil, con un enfoque más amplio al de Scrum.

A lo que voy es que, al ser tan usado, se ha convertido en una marca que hace que el término detrás se confunda, y que la gente termine de indagar en qué es ser ágil y conformarse con Scrum.